jueves, 30 de marzo de 2017

El maravilloso (e irónico) mundo de una super familia



Soy madre de cuatro hijos.

No es fácil porque cada uno tiene su personalidad y está en una etapa diferente (Sí, hasta las gemelas)

Cada niño es un mundo

Cada niño es un mundo y como padres creo que tenemos el deber de atender a las diferencias.

 

Alex termina este curso la primaria y está en la edad en la que todo lo cuestiona, por todo se queja y de todo hace un mundo.

Álvaro quedó desplazado del pequeño de la casa al hermano del medio. Traducido: El que se come todos los marrones porque no se salva ni por pequeño ni por mayor.

Lucía es completamente dependiente en el sentido de que necesita que todo el mundo la mire, la coja en brazos, juegue con ella, le este encima, etc.

Rocío es todo lo contrario. Juega sola, recoge sola, habla sola. Ahora, eso sí, como su hermana le interrumpa le da en la cabeza con lo primero que tenga a mano...Luego se matan a besos, pero es lo que hay.

Con todo esto os preguntaréis cómo llego viva al final del día.

Mis tres palabras de cabecera

Mis tres palabras de cabecera son: Rutinas, paciencia y corresponsabilidad.

Las rutinas son indispensables. Y con "rutinas" me refiero a intentar seguir horarios, hábitos de baño y comidas, planning para actividades, etc. 

A nosotros nos funciona muy bien tener rutinas porque siendo 6 personas en casa de otra forma todo sería caótico. 

Los mayores regresan lunes y miércoles a las 18:00 y el resto de días a las 16:00 así que los días que llegan más tarde van directos a la ducha y luego tienen su rato de ocio hasta que llega la hora de ayudar con sus hermanas.  

Las gemelas hasta el curso que viene no van a la Escuela infantil así que mientras tanto juegan en casa o en el parque, duermen 1/2 hora de siesta por la mañana y 1 hora por la tarde y a las 21:30 como muy tarde están duchadas, cenadas y durmiendo.

Claro que esto no es coser y cantar así que hay días en los que la rutina se va de vacaciones y toca tener muchísima paciencia.

La verdad es que soy una persona bastante explosiva, pero me he sorprendido a mi misma viendo hasta que límites puede llegar mi paciencia con respecto a mis hijos.

Es más, tengo tanta paciencia que escucho si rechistar a las madres de uno o dos hijos que se quejan de ellos por todo y que dicen que "No les da la vida".

Aunque he de confesar que por dentro pienso que les dejaría una semanita a los cuatro míos para que cerrara la boca.

La paciencia es necesaria siempre. No se puede pretender que todo sea perfecto y menos teniendo hijos. Que tú planeas un fin de semana en la playa y de repente te aparecen dos con gastroenteritis porque hay un virus en el cole.

En estos casos tienes dos opciones: Ser una quejica o pensar que si no es este fin de semana será el próximo.

Personalmente yo, quitando algún día que no puedo con mi alma, no me quejo ¿Por qué? Porque son mis hijos y si mi casa y mi vida es un caos no es por su culpa sino por la mía...Y la de mi pareja claro está.

Y ahí viene el tema de la corresponsabilidad.

Mi marido no me ayuda, mi pareja viene muy cansada del trabajo, tengo que hacerlo yo porque él no sabe, tu no tienes queja con lo que te ayuda tu marido...

Frases que suenan más del siglo XIX, pero que se escuchan a diario.

Empezando por el hecho de que mi marido no me ayuda sino que compartimos la responsabilidad (y la alegría) de tener una gran familia.

Siguiendo porque los hombres se han valido de excusas tales como el trabajo, la "hombría" o el no saber hacer para evadir la responsabilidad de criar, cuidar y hacer.

(Y aquí un inciso: Mi marido era de los que mamá se lo hacía todo y en cuanto nos fuimos a vivir juntos fue el primero en coger la fregona, hacer una comida y más adelante cambiar un pañal. En parte porque sabía que conmigo lo del machito no iba y en parte porque entendía que la responsabilidad en una pareja tiene que ser compartida en todos los aspectos.)

Y para acabar porque las mujeres, en muchos casos, lo han permitido.

Yo no podría estar con una persona que ve que hay que hacer x cosa en casa y se sienta en el sofá a esperar que yo lo haga. Vamos, es que ni por asomo.

Pero hay mujeres que se quejan de eso y sin embargo no hacen nada para cambiar las cosas o que como tú no lo haces yo tampoco y a ver quien gana.

Y ojo, que no hablo de casos extremos como el de mujeres maltratadas o sometidas por sus parejas. Hablo de mujeres que llevan vidas normales conectadas a las redes sociales, que salen de fiesta con sus amigas y que son muy modernas en ciertos aspectos.

Luego me sueltan la típica frase "Tú es que tienes mucha suerte porque a tí tu marido te ayuda" o "Es que tus hijos son muy buenos" y me sale un post-reivindicativo como este para que os déis cuenta que si llevamos relativamente bien esto de ser una gran familia es porque nos esforzamos en ello, nos queremos y nos respetamos como personas. 

Y que gracias a todo lo que os he explicado más arriba mi pareja y yo tenemos nuestro espacio para ver una peli, hacernos una cenita rica o charlar hasta que caigamos muertos de cansancio...entre otras cosas😉

Que tenemos nuestros fallos, que a veces no podemos tirar de nuestro cuerpo y que en muchas ocasiones probablemente no lo hagamos bien, pero siempre hemos tirado para el mismo lado, en los buenos momentos y sobre todo en los malos.

Así que con todo esto, antes de decirme que tengo mucha suerte porque véis mi casa recogida a las 10 de la noche, pensad en cuanto tiempo y esfuerzo nos ha llevado llegar a eso, que en esta vida nada es fácil ni gratis.
  

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