martes, 2 de agosto de 2016

Por qué mi opción fue el biberón

 En medio de la guerra continua entre madres de teta y madres de biberón, guerra absurda por cierto teniendo en cuenta que todas somos madres y tenemos nuestros motivos para hacer lo que hacemos, os voy a contar mis motivos para alimentar a mis hijos con leche de fórmula y no con teta.

Empezando con mi primer hijo, Alejandro, fue un bebé que no se hizo esperar, tenía fecha para el 18 y ese día empezaron las contracciones.

Claro que las cosas no fueron coser y cantar. Líquido teñido, oxitocina, ningún respeto hacia mi persona (en la cama y ni te muevas fueron las órdenes del matrón de turno), ruegos y súplicas por la epidural ya que después de horas no aguantaba más (llamadme quejica si queréis) y 16 horas después una cesárea de emergencia por sospecha de pérdida de bienestar fetal.

Siempre recordaré a la anestesista que fue la única con corazón que me acercó a mi hijo y sacó su pequeñita mano para acercarla a mi cara.

Luego 4 horas en recuperación. Sola y rodeada de personas que estaban en las últimas (parece ser que no había otro sitio para meterme).

Cuando llegué a la habitación estaba dolorida, cansada y triste porque mi niño había nacido y yo casi no lo había visto.

Sin preguntar a nadie le habían dado un par de biberones. No había asesoras de lactancia y las enfermeras eran tan bordes que mejor ni preguntar. 

Madre primeriza, sin ayuda, ni información acabó dando biberón.

La pediatra del centro de salud un encanto. Se enfado muchísimo al enterarse del trato que había recibido y me intentó ayudar, pero no hubo manera de conseguirlo. También he de decir que en esa época era autónoma y me tuve que incorporar al trabajo a la semana...Conciliación cero.

Con mi segundo hijo, 14 meses después, las cosas fueron bastante diferentes. Parto natural de un par de horitas y al día siguiente a casa. 
Decidí dar lactancia mixta porque en casa me esperaba otro bebé de 14 meses y un trabajo que tenía que retomar así que pensé que era la mejor opción. 

Seguramente habrá quien piense que opté por lo más fácil, pero yo pienso que hice lo mejor por mi familia. 

Con las gemelas mi propósito era la lactancia materna exclusiva.
Fuí a clases de preparación para el parto porque varias de ellas eran dedicadas a la lactancia, me informé con asesoras de lactancia, etc.

La sorpresa fue que cuando tocó la eco de las 36 semanas la matrona descubrió que tenía muy poco líquido y me ingresaron para una cesárea de emergencia.

Aquí una "madre experta" iba por los pasillos muerta de miedo.

Luego de unas cuantas pruebas decidieron dejarme ingresada y esperar hasta la semana 37 porque las bebés iban muy justas de peso.

Todo eso significó un mundo para mí ya que el hospital estaba a 40 km de casa y no tendría a mis niños cerca.

Una semana después entré al quirófano y nacieron mis preciosas gemelas.

Lucía nació con una hipoglucemia severa y como yo seguía en quirófano (ya sabéis, cortando por lo sano) tuvieron que darle un biberón.

En todo momento después de la operación las pequeñas estuvieron con nosotros. 

Llamamos a la asesora de lactancia del hospital para que nos echara una mano, pero la verdad es que fue tan radical y desagradable en el trato que me hizo sentir una inútil.

A todo esto, Lucía seguía con hipoglucemia por lo cual el pediatra nos dijo que intentáramos por todos los medios ponerla al pecho pero que si no era necesario darle un biberón. 

Imaginaros el panorama, agobiada completamente intentaba que cogiera el pecho pero no había manera así que el papá fue a buscar un bibe. Cuando le veo llegar de vuelta sin el bibe y con la asesora de lactancia detrás me quedé de piedra. Las palabras de la asesora fueron las siguientes "Por capricho no te voy a dar el biberón y no me importa lo que diga el pediatra". Vamos, una profesional como la copa de un pino.

Al final me puse firme y mi pequeña pudo comer. 

A partir de ese momento decidí que lo mejor para mis niñas era mi tranquilidad, para poder ocuparme de ellas al 100%

En casa los primero días me pasaba horas con las dos al pecho, pero eso significaba no dedicarle tiempo a los dos mayores y sinceramente no avanzábamos mucho con la LM.

Al final pasamos nos pasamos al biberón.

Y por cierto, mis hijos nunca han estado enfermos fuera de lo normal que es un resfriado, una varicela o una gastroenteritis. Así que por favor, informemos con cifras o dejemos que lo hagan los profesionales porque de lo contrario lo único que conseguimos es asustar a otras mamás.

La lactancia materna es lo mejor que puedes darle a tu bebé. Tiene los sabores que le gustan, los protege, los alimenta adecuadamente  y crea un vínculo único y especial.
Eso lo tengo claro yo y la mayoría de las madres, pero eso no nos da derecho a martirizar a las madres que por los motivos que sean no pueden o no quieren dar el pecho.
Cada mamá quiere lo mejor para su hijo dentro de sus circunstancias y su situación personal, así que antes de abrir la boca intentemos COMPRENDER y RESPETAR.


  

3 comentarios:

  1. Pues si. Y ya empieza a cansar esta guerra absurda. Lo único en lo que no estoy de acuerdo es en lo del vínculo. Creo que yo, dando bibe a mis dos peques he tenido exactamente el mismo vínculo especial del que hablas; )

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    1. Tienes razón. Cada mamá crea con su bebé un vínculo único y especial. Gracias por leerme y tu comentario.Un saludo.

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  2. Acabo de leer tu texto y solo quiero comentar que yo me deprimi mucho al principio al no poder dar el pecho a mi niña (tuve una cesarea, no me subia la leche y el pediatra nos dijo que tenia que darle formula xq habia perdido mucho peso) y creo que en gran parte es por lo que comentas que en todas partes te van diciendo que tienes que darle el pecho, que si no eres una mala madre que no das a tu hijo lo mejor y que enfermara o se criara peor.Pues mi hija con 7 meses esta perfecta y ahora me planteo si tengo otro ir directamente a darle formula

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